Alfredo Rangel Suarez
La jugada de las Farc
23/12/2007
Tanto el Gobierno como la guerrilla buscan mantener la iniciativa.
Justificada alegría y esperanza ha provocado en la opinión nacional e internacional la noticia de la liberación unilateral de tres secuestrados por parte de las Farc. No es para menos, puesto que es la primera vez en su historia de décadas como secuestradores que realizan una liberación unilateral sin contraprestación alguna. O casi, puesto que en realidad ha sido una maniobra política revestida de un ropaje humanitario.
En efecto, después de que el Gobierno retomó la iniciativa y aceptó -una vez más- una zona de encuentro para acordar las condiciones de un acuerdo humanitario, las Farc estaban obligadas a moverse en algún sentido positivo y, aun cuando al parecer ya habían tomado la decisión de liberar unilateralmente a algunos secuestrados como un gesto de buena voluntad en el curso de las gestiones del presidente Chávez y la senadora Piedad Córdoba, lo cierto es que lo anunciaron ahora, en el momento preciso para responder negativamente la propuesta del Gobierno, retomando de paso la iniciativa y poniéndolo contra las cuerdas.
Ahora el turno para actuar está en el lado del Gobierno y este tendrá que hacerlo en algún sentido positivo para que el empantanamiento del proceso no quede colocado bajo su responsabilidad. Porque lo cierto es que la liberación de los secuestrados ha adquirido en los meses recientes una dinámica que antes no tenía, y esto ha sucedido por cuenta del creciente interés, no solo de la opinión nacional, sino, principalmente, de la opinión pública mundial, de los principales medios de comunicación occidentales y de muchos gobiernos europeos, de América Latina y de Estados Unidos.
El tema, pues, se ha internacionalizado, y de qué manera. No es exagerado decir que mantiene en vilo a buena parte de la opinión pública internacional y que ha suscitado más interés y cobertura en los medios que el reciente caso de las enfermeras búlgaras retenidas por el gobierno libio y liberadas como efecto de las gestiones del presidente Sarkozy y su ex esposa, para lo cual el gobierno francés incluso levantó sorpresiva y audazmente el embargo de armas que durante muchos años había mantenido sobre el gobierno de dicho Estado africano.
Este creciente interés y la gran visibilidad internacional del tema han producido una nueva y acelerada dinámica que obliga tanto al Gobierno colombiano como a las Farc a moverse permanentemente en busca de mantener la iniciativa y adjudicar al otro la responsabilidad del estancamiento y la no resolución del problema. Se están poniendo alternativamente contra las cuerdas.
Así las cosas, quien no se mueva pierde. Por eso, sigo sin entender las razones por las cuales el Gobierno no revive la propuesta de un despeje parcial y temporal de Florida y Pradera. Las Farc no podrán decir, como lo hacen ahora respecto de la reciente oferta gubernamental de una zona de encuentro, que esa es una propuesta improvisada, pues data del año 2005, ni riesgosa, pues es respaldada por Francia, España y Suiza. Sin presencia armada de la guerrilla y bajo el control de observadores internacionales, allí no habría ningún riesgo para la población civil, la guerrilla no podría adquirir ninguna ventaja estratégica, la relación militar de fuerzas no se modificaría ni un ápice y la seguridad democrática no se afectaría en lo más mínimo. En cambio, el Gobierno haría ante el mundo una demostración de generosidad, de fortaleza, de legitimidad y de autoconfianza, que provocará el apoyo y el respaldo internacionales. Además, sería una buena forma de despedir el año al retomar en sus manos la iniciativa.
alfredorangelsuarez@yahoo.com
El Tiempo, Diciembre 23 de 2007
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